Neil Harbisson, el primer cíborg reconocido oficialmente por el gobierno de Reino Unido, descubrió a qué suena el logo de Yoigo dentro de su campaña de Yoigo “Viva la diferencia” Yoigo, cuarto operador de telefonía móvil de España con red propia, llevó a Neil Harbisson, primer cíborg reconocido oficialmente como tal por el gobierno de Reino Unido, al encuentro del Club de Creativos en Pamplona el 21 de marzo. Durante su ponencia el artista desveló a qué suena el logo de la compañía. Relató a los asistentes cómo surgió la idea de implantarse en la cabeza una antena que le permite ‘escuchar’ los colores, asociándolos a notas musicales, y también recibir directamente en su cerebro llamadas telefónicas o conectarse a internet.
Harbisson, de madre catalana y padre irlandés, nació con acromatopsia, enfermedad que lo condiciona a ver en escala de grises. Para solucionar este problema, Harbisson desarrolló el eyeborg, un sensor conectado a una antena que lleva instalada en su cabeza y que convierte las frecuencias de luz en frecuencias audibles. Protagonizó la ponencia titulada “¿A que suenan los colores?”. En ella desveló en directo los sonidos que le transmiten los colores del logo de Yoigo y explicó cómo ha afrontado y qué ha supuesto para él la acromatopsia y su condición de cíborg.
“Mi idea era convertirme en tecnología. Que la tecnología fuera una parte más de mi cuerpo. Al principio quise implantarme un tercer ojo, pero luego pensé que sería más cómodo llevar una antena”. Lo que a priori pudiera parecer una excentricidad es en realidad la solución que este artista multidisciplinar buscó para resolver un pequeño obstáculo físico. Y es que Harbisson nació con acromatopsia (o monocromatismo), una condición que le impide apreciar los colores (solo ve en escala de grises); lo que le llevó a diseñar –con la colaboración del profesor Adam Montadon– este dispositivo cibernético, denominado ‘eyeborg’, que le posibilita identificar qué colores está viendo. “Cada color se corresponde con una nota musical. Puedo escuchar hasta 360 notas diferentes que se corresponden con otros tantos colores o tonalidades. Al principio me producía grandes dolores de cabeza, pero al cabo de unas semanas, desaparecieron”. Harbisson, que demostró a lo largo de su intervención un gran sentido del humor, explicó también que el sistema lo han ido mejorando y que, desde 2007, puede percibir incluso los rayos infrarrojos y los ultravioletas, “lo que me permite saber si una tienda tiene encendida una alarma o no o si es conveniente tomar el sol”.
Gracias a la conexión a internet, Harbisson puede escuchar colores desde cinco puntos diferentes del mundo. “Hay cinco personas que tienen permiso para enviarme, entre las 10 de la mañana y las 10 de la noche, los colores que están viendo. Es como si tuviera un ojo en cada continente”, bromeaba Harbisson. “Incluso”, añadió, “he desarrollado la capacidad de soñar escuchando colores”.
No en vano, este artista, que hizo su ponencia en un perfecto español, ya que su infancia y gran parte de su juventud la pasó en Mataró (Barcelona), lleva 11 años escuchando colores. Una capacidad que ha convertido en arte. De hecho, parte de su obra se basa en la trasladación a colores de la cara de los personajes famosos que ha ido conociendo a lo largo de estos años y también de discursos de personajes como Martin Luther King o Hitler, ya que igual que puede escuchar los colores también puede realizar el proceso inverso: convertir los sonidos en colores. “He cambiado la forma en la que percibo las caras de la gente. Ahora puedo escuchar su cara, cómo suenan sus rostros. Puedo decir literalmente eso de ‘tu cara me suena’. Incluso soy capaz de crear ritmos y hacer conciertos con las caras del público que asiste a mis conferencias”.
De hecho, para él mirar cualquier cosa se traduce en música. “Los supermercados son para mí auténticas discotecas, sobre todo la sección de limpieza. La leche en cambio no suena, por ser de color blanco. Y el negro tampoco. Puedo también escuchar un Picasso o un Andy Warhol. Cada pintor es un músico para mí”, señaló.
En su ponencia también relató la pequeña batalla que tuvo que librar hasta lograr que el Gobierno del Reino Unido le reconociera su condición de cyborg y le permitiera aparecer con su antena en la foto del pasaporte. También habló de la Fundación Cyborg que puso en marcha hace años para ayudar a las personas como él a convertirse en cyborgs, a promover el ‘cyborguismo’ como movimiento artístico y a defender los derechos de los cyborgs. Harbisson además comentó que está trabajando en un proyecto con El Celler de Can de Roca para elaborar platos que suenen bien, de acuerdo con la combinación de colores. “Podrás comerte tu canción preferida”, dijo. Y que su próximo paso es poder conectarse al espacio y percibir los colores extraterrestres.
Esta actividad forma parte de la campaña de imagen y posicionamiento “¡Viva la diferencia!” que Yoigo lleva desarrollando desde el pasado mes de diciembre. Según Sonia Rico, directora de marketing de Yoigo “el perfil de nuestros clientes tiene que ver más con su actitud que con un perfil demográfico.